¿Cómo pasar una Navidad separados?

Navidades separados de la Familia

Autor PsicooMind

Publicado el 16 Dic, 2020

Categoría Adultos

Se acercan fechas navideñas y, junto a ellas, la incertidumbre y la ansiedad. Conocemos las medidas sanitarias a tomar pero, aún así, nos planteamos la siguiente pregunta: “¿cómo será la Navidades separados de la Familia este año?”, “¿los cambios estropearán la tradición?”… Si te surgen dudas como estas y quieres saber de qué diversas formas puedes disfrutar de estas fechas, continúa leyendo.

Sentimos nostalgia por todas las Navidades anteriores, frustración por no poder ver a todos los familiares que nos gustaría, tristeza al no poder abrazarnos y besarnos y, probablemente, ansiedad al no saber de qué manera podremos organizarnos para vivirlas de la mejor manera, dentro de lo que esta situación conlleva. Si quieres conocer mejor las consecuencias que pueden traernos estas fechas según lo que estamos viviendo, pásate por la publicación de ¿Cómo puede afectar la distancia social por el COVID-19 estas navidades? ¿Cómo podemos pasar la Navidades alegre separados de la Familia?

Sin embargo, aunque vayan a ser distintas, no significa que no podamos llevar a cabo diferentes alternativas que harán que nos despidamos lo mejor posible de este año tan difícil y extraño, y disfrutarlas de forma única. ¡Vamos a verlo!

Adaptarnos al cambio

La Navidad suele ser una celebración que normalmente llevamos muy bien planificada, pues es algo que sucede todos los años y, frente a la cual, sabemos de antemano los preparativos que tenemos que realizar para que todo salga “igual que siempre”. Sabemos qué haremos, con quién las pasaremos, qué haremos de cenar y de comer, qué regalos vamos a comprar…

Estamos acostumbradas a realizar los mismos rituales navideños y, cuando se nos presenta algo inesperado, y más concretamente un cambio de esta magnitud, pensamos que se nos derrumbará todo. Lo negativo parece que siempre pesa más, ¿verdad? Nos ponemos esas gafas con visión de túnel que nos impiden ver aquello con lo que contamos a nuestro alrededor y la cantidad de cosas que podríamos hacer con ello.

Ponemos toda nuestra atención sobre la parte negativa de la situación, dedicamos un tiempo excesivo en preocuparnos y no somos capaces de barajar las distintas soluciones y opciones que pueden hacer que estas Navidades sean, también, especiales, pese a estar separados de la familia.

Las tradiciones son ese patrón de comportamientos que realizamos de forma automática, son esas costumbres que mantenemos a lo largo del tiempo sin plantearnos posibles modificaciones por lo que existe una resistencia al cambio.

De hecho, nos dan cierta sensación de control y de seguridad porque se desarrollan de la misma manera siempre, por lo que cuando se nos presentan circunstancias que pueden afectar al desempeño de estos hábitos, nos puede dar cierta sensación de inestabilidad y de no saber cómo reaccionar para evitarlas.

Es normal que nos sintamos así, y no pasa nada, es completamente válido

Podemos ver que emociones y pensamientos nos vienen, saludarlos y dejarlos estar. Evitar sentir algo que en circunstancias como en las que nos encontramos es lógico sentir, nos hace mucho más daño del que creemos. ¿Por qué no probamos a aceptarlas? ¿Y si las dejamos ahí y empezamos a llevar a cabo conductas más favorables que nos ayuden a reducirlas poco a poco?

Movilizarnos para la acción favorece nuestro bienestar, pues ponemos en marcha todos los recursos (internos y externos) que tenemos a nuestra disposición y los llevamos hacia aquello que queremos conseguir. Esto aumenta nuestra percepción de autoeficacia, es decir, que seamos más conscientes de nuestra capacidad para sobreponernos a los cambios inesperados y, por tanto, mejoramos nuestra motivación.

Parece entonces que lo más recomendable es que, una vez seamos conscientes de que nos hemos quedado paralizadas, aceptemos estas modificaciones de las que hablábamos y busquemos un plan B, incluso un C si fuese necesario. Es mejor intentar encontrar otras posibles soluciones en lugar de quedarnos anclados en el malestar que nos provocan estos cambios. En caso de necesitar apoyo, herramientas y estrategias para dar este paso, en Psicoomind podemos ayudarte.

Ver las medidas higiénico-sanitarias como algo novedoso pero no amenazante para nuestras costumbres navideñas, nos ayudará a aceptar la realidad de un modo menos doloroso y facilitará que nos adaptemos adecuadamente, por lo que la probabilidad de sentirnos bien será más alta. A continuación, te propongo algunas ideas que pueden servirte para disfrutar y vivir estas Navidades de una manera distinta pero, al mismo tiempo, singular, separados o no de la familia.

6 OPCIONES QUE PUEDEN HACER QUE ESTAS NAVIDADES SEAN ÚNICAS

1. ¡Luces, comida… y acción!

“En este mueble irá la guirnalda roja, en la puerta irá la corona navideña, el árbol de este año tendrá tonos blancos y dorados…”. Volver a colocar todos los adornos que solíamos utilizar y añadir otros nuevos; planificar las comidas, las cenas, algún que otro postre e incluso la típica bandeja de turrones, polvorones y mazapanes; facilitará en gran medida que entremos en el ambiente de la Navidad.

Durante el tiempo que dedicamos a decorar nuestras casas no estamos alimentando pensamientos negativos. En este punto, no nos olvidamos de las personas que estáis viviendo una situación de duelo por la pérdida de un ser querido, pues es completamente comprensible y válido que no existan las ganas de celebrar estas fechas. No obstante, también es igualmente comprensible y válido el tener ganas de festejar estas Navidades, incluso habiendo vivido dicha pérdida, sin que ello te lleve a tener sentimientos de culpa.

Cada persona gestiona y supera un duelo de formas distintas, y ninguna es mejor que la otra. Sin embargo, hay que tener cuidado con que no se convierta en un duelo patológico. Si has perdido a alguien a causa de la pandemia, puedes ver lo que podemos hacer por ti desde Psicoomind en Cómo superar un duelo por COVID-19. De igual forma, aunque el motivo de la pérdida haya sido otro, puedes ponerte en contacto con nosotras para ayudarte a gestionar de la mejor manera posible el duelo que estás atravesando.

2. Vivir la Navidad en las calles

Los paseos por nuestra ciudad o pueblo también pueden servirnos de gran ayuda y resultarnos placenteros. Si te gusta esta época, uno de los mejores planes es dar una vuelta bien abrigadas para ver las luces que visten nuestras calles. Podemos ir solas o acompañadas, eso ya a preferencia de cada una, y cumpliendo en todo momento con las medidas establecidas en cada municipio y/o comunidad autónoma.

3. Como niños con zapatos nuevos

Desde que éramos pequeños, hemos aprendido que una de las tradiciones más comunes en estas fiestas, era el irse a la cama pronto para que llegase lo antes posible la mañana en que Papá Noel y los Reyes Magos nos habían dejado regalos bajo el árbol.

Pero… ¡a las personas adultas también nos gusta recibir regalos! Sobre todo cuando vienen de quienes más queremos, ya que significa que se han acordado de nosotras, con independencia del valor material del obsequio o detalle.

Además, aunque a veces nos de dolor de cabeza elaborar la lista de regalos para nuestros familiares e ir a comprarlos, cuando vemos su reacción de sorpresa al entregárselos, todo esto se compensa sintiéndonos especialmente bien.

4. Aquí SÍ hay quien viva

Hay vecinos y vecinos… Si tienes la gran suerte de tener una relación muy estrecha con alguien de tu vecindario que sabes que va a pasar estas fiestas en soledad, una idea que puede ilusionarle y hacerle sentir más acompañada/o, sería dejarle en el rellano de su puerta la misma cena o comida que tú vayas a disfrutar en casa ese día junto con un pequeño detalle (una tarjeta de navidad con mensaje y música, por ejemplo).

5. ¿La tecnología? Un “miembro” más en el hogar

Durante todo el confinamiento, las videollamadas han formado parte de nuestro día a día para paliar de algún modo el no poder ver a esas personas que más queremos. Nos hemos visto en la necesidad de aprender y de adaptarnos a otros recursos que, normalmente, no utilizábamos con tanta frecuencia en nuestras relaciones sociales.

Las nuevas tecnologías se han convertido en aliadas en Navidades para no sentirnos tan separados de la familia, y de poder sobrellevar mejor lo que supone el encierro por una pandemia. ¿Qué tal si volvemos a recurrir a ellas en estas fechas tan señaladas?

Las familias pueden “reunirse” virtualmente y pueden compartir las distintas formas de celebración de cada hogar, lo cual también nos enriquece. Ver a nuestros familiares con el gorro de Papá Noel en la cabeza, tomarnos las uvas juntas y dar la bienvenida al nuevo año, nos dará la posibilidad de compartir estos cambios de una forma más bonita y original.

6. Cuidar a quienes más han vivido y más nos enseñan

Es indudable que nuestros mayores han pasado por gran cantidad de experiencias y vivencias a lo largo de sus vidas y, ahora más que nunca, necesitan que les cuidemos y sentirse queridos y acompañados. Esto último, según la situación por la que estamos pasando, puede resultar complicado pero no imposible.

Hay personas mayores que deben quedarse en sus residencias con el propósito de no exponerse a cualquier riesgo de contagio. ¿Cómo podemos hacerles sentir que no nos olvidamos de ellos? Existen diversos proyectos de asociaciones y colectivos que han promovido actividades en esta dirección.

Hay alguna entidad que ofrece la posibilidad de que cualquier persona tenga la oportunidad de elaborar una carta navideña para enviarla a personas que se encuentran en residencias, con el fin de que ninguna se quede sin su felicitación.

Igualmente y como podrás haber visto en los medios de comunicación, algún colectivo de taxistas ha aportado su granito de arena a las residencias para que los mayores puedan disfrutar de paseos en taxi y puedan disfrutar del ambiente navideño que se respira en las calles; siempre cumpliendo estrictamente con las medidas de seguridad para protegerles.

Seguir las Medidas de Seguridad

Ahora bien, ¿y nosotros qué podemos hacer? Primeramente, podríamos recurrir de nuevo a las tecnologías para contactar con nuestros familiares. Por ejemplo, realizar una videollamada a través de algún trabajador/a de la residencia.

En el caso de que esto no fuera posible, otra opción podría ser grabarnos en vídeo mandando un mensaje de felicitación y hacérselo llegar a la persona, bien enviándoselo directamente a su teléfono móvil o bien mediante el de algún/a trabajador/a de la residencia con quien podamos contar.

Otra bonita alternativa sería hacerle llegar, por ejemplo, una enorme y preciosa caja repleta de regalos y detalles de toda la familia, adornada con un gran lazo. Estos podrían consistir en fotos, tarjetas con mensajes, algún juguete de los más pequeños, etc. Todas estas opciones pueden ser útiles tanto si las personas queridas se encuentran en una residencia como en su propia casa, lo importante es que se sientan acompañadas, recordadas y presentes.

Pero, sin duda, el regalo más bonito que podemos hacernos estas Navidades es cuidarnos y protegernos, estando junto o separados de la familia.

Si crees que esta publicación podría ayudar a alguien, no dudes en compartirla InstagramFacebookTwitterLinkedIn.
¿Tienes pensado aplicar alguna de estas ideas? ¿Se te han ocurrido otras? Puedes contarnos cómo vas a disfrutar de esta Navidad en los comentarios. ¡Nos encantaría leerte!

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